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La leyenda negra

la leyenda negra de la masonería

La Masonería tiene como premisas LIBERTAD, IGUALDAD Y FRATERNIDAD, esto que puede parecer algo básico en cualquier civilización que se considere moderna y avanzada, es el germen de su leyenda negra. Para comprender esto debemos hacer un ejercicio de memoria histórica y situarnos en la Europa del siglo XVIII, época y lugar de nacimiento de la Masonería moderna. Durante gran parte de este siglo y los anteriores, el sistema de gobierno se basaba en el feudalismo y el absolutismo, ambos caracterizados por: la sumisión del pueblo al señor feudal o al rey, la toma de decisiones de ambos de manera arbitraria y caprichosa, y las interminables guerras con los pueblos vecinos para aumentar el poder y la riqueza del señor o el rey. A este lamentable panorama habría que sumarle la pugna que mantenía el poder eclesiástico para conservar y/o aumentar su parcela de poder, luchando o incitando a la lucha contra cualquier otra religión que no fuese la suya o contra aquellos que amenazaban sus intereses.

Como se podrá observar las premisas anteriormente citadas no son compatibles con estos modelos de estado, siendo la Masonería y sus ideales un claro enemigo para todo régimen que pretenda ejercer el poder, sin someterse a la voluntad del Pueblo Soberano. Esta lucha dio como primer gran resultado la proclamación de la primera República Francesa, que supuso el final del Antiguo Régimen, y que proclamo como Ideales las premisas de la Masonería, pues esta revolución social fue gestada en las Logias Masónicas y posteriormente trasladada al pueblo. A este acontecimiento le precedieron otros grandes hechos, como la liberación de las colonias Inglesas y la creación de los Estados Unidos de América. Podemos decir que la Masonería fomenta y apoya el derecho de auto gobierno de todos los pueblos. Este embrión de LIBERTAD que se alimenta en nuestras Logias, es lo que perciben como una amenaza y temen los regímenes Dictatoriales, que se basan en acaparar el poder, controlar la riqueza y someter al pueblo.

Una vez expuestos los motivos por los que la Masonería es un problema para cualquier sistema de gobierno no democrático, pues defiende la Soberanía del pueblo, y para cualquier monopolio religioso, ya que cree en la libertad de practica religiosa tanto como en la no practica de ninguna religión. Es fácil entender los motivos por los cuales durante la Dictadura de Francisco Franco los Masones y sus ideales se convirtieron en el centro de sus injurias, siendo estos denostados y perseguidos, sus miembros encarcelados o fusilados, y sus bienes usurpados. A estos ataques directos hay que sumar otro tipo de ataque, que aun a día de hoy sigue sufriendo la masonería en España y sus miembros. Durante la dictadura Franquista su maquinaria propagandística se cebó sobre la Masonería y sus miembros, para hacerlos parecer el principio de todos los males de la humanidad, culpables de lugubres conspiraciones y practicantes de ritos perversos, sangrientos y/o aberrantes. Todo este esfuerzo invertido por el régimen de Francisco Franco, hace que aun hoy la mayoría de la población española sienta rechazo al oír hablar de Masonería o Masones.

Desgraciadamente Europa sufrio en esta época la coexistencia de tres dictaduras que la asolaron y expandieron su terror fuera de las fronteras del antiguo continente. Todas ellas persiguieron los ideales Masònicos y a sus portadores, pues como hemos expuesto anteriormente estos son contrarios a cualquier régimen dictatorial. La Alemania de Adolf Hitler y la Italia de Benito Mussolini persiguió y castigó la Masonería por mostrarse esta enemiga de sus respectivos regímenes al igual que hicieron con otros grupos a los cuales también consideraban enemigos. Pero fue en la España de Francisco Franco donde esta persecución se hizo más férrea, incluso podríamos decir que se convirtió en una obsesión para el dictador, pero, ¿Porque?. Aunque no podemos asegurar nada, si podemos aventurar que esta animadversión de Francisco Franco por la Masonería pueda ser debida a sus reiterados intentos de ingresar en la orden, intentos en los que fue rechazado. Aunque hay voces que desmienten este hecho según un estudio realizado por el sacerdote jesuita y profesor de historia José Antonio Ferrer Benimeli uno de los mayores expertos en la materia, Francisco Franco intento ingresar en la Masonería en dos ocasiones, una en la Logia “Lukus” de Larache donde fue rechazado, y otra en Madrid con igual desenlace pero con la particularidad de que en esta ultima era miembro su hermano Ramón Franco. Este reiterado rechazo junto a un desmesurado ego y una ideologia puramente fascista son los causantes de que Francisco Franco ponga a la Masonería en su punto de mira y descargue sobre ella toda su rabia. Desde entonces declarará a la Masonería la guerra abierta y la atacara por todos los frentes posibles y con una ferocidad desmedida, no solo fusilando, encarcelando o exiliando a sus miembros sino difundiendo toda clase de injurias y calumnias bien de forma directa o bajo el sobrenombre de “Jakim Boor” con el cual escribió varios artículos e incluso un libro en contra de la Masonería, y donde se pueden leer cosas como: “España ha cometido el “gran pecado” de haber extirpado de su solar el cáncer masónico que lo corroía, la traición encubierta en sus logias bajo los dictados de los super-estados masónicos al servicio del extranjero. Por ello, y por su catolicidad, se ha constituido en blanco de las iras de la masonería atea y polariza las maquinaciones extrañas de que otros Estados se salvan por la condición de masones de sus Jefes de Estado o de la mayoría de sus gobernantes.”. Toda forma de ataque es considerada correcta para acabar con lo que aun a día de hoy se le sigue llamando el “contubernio judeo-masónico”, expresión que denota una vez más lo delirante de la inquina del régimen Nacionalcatólico contra nuestra Orden. Esta expresión es extraída de un libreto llamado “Los protocolos de los Sabios de Sion” publicado en la Rusia zarista en el que se recogen las transcripciones de unas supuestas reuniones de “los sabios de Sion” que tienen como objetivo gobernar el mundo sembrando el caos inicial, el cual se llevara a cabo por medio de las Logias Masónicas. En 1921 quedo claramente demostrado que se trataba de un fraude histórico orquestado por la “Ojrana”, la policía secreta zarista para justificar los pogromos “linchamientos” que sufrían los judíos.